Zero-V, la nueva generación de buques oceanográficos cero emisiones

Esta nueva generación de buques oceanográficos permitirá estudiar los mares y océanos sin ruido ni contaminación, protegiendo la vida marina y los ecosistemas.

 

Investigadores del Sandia National Laboratories están desarrollando “Zero-V”, la nueva generación de buques oceanográficos con celda de combustible diseñados para expediciones científicas.

Poder estudiar el océano sin hacer ruido y sin contaminar, protegiendo la vida marina y la calidad del agua. Con este objetivo en mente, un grupo de científicos del Sandia National Laboratories, EE.UU., está trabajando para crear la primera flota de buques de investigación de hidrógeno. El proyecto se llama Zero-V, una abreviatura de “buque de emisiones cero”, y tiene como objetivo demostrar la viabilidad económica y técnica de un buque equipado con una pila de combustible y un motor eléctrico.

A pesar de que las pilas de hidrógeno han existido durante décadas y han tenido muchas ventajas al utilizarlas en lugar de los motores diesel, la posibilidad de utilizarlas en un buque de investigación nunca se había estudiado antes. Una posibilidad que ahora está más cerca.

Una de las principales ventajas del hidrógeno en el transporte marítimo, además de no contaminar ni el aire ni el agua con emisiones contaminantes, es la seguridad de poder evitar derrames de combustible perjudiciales para el medio ambiente. Además, las pilas de combustible generan agua tan pura que la tripulación del barco podría incluso beberla (después de un proceso de acondicionamiento), o utilizarla para experimentos científicos, reduciendo la necesidad de desalinizar agua de mar. El proyecto Zero-V ha evolucionado a partir del trabajo previo en SF-BREEZE, un transbordador de pasajeros impulsado por hidrógeno diseñado para operar en la Bahía de San Francisco.

Hasta que construimos SF-BREEZE, muy pocas personas pensaban que podíamos alimentar un barco real, una empresa comercial, con la energía de las pilas de combustible de hidrógeno“, explica el científico Joe Pratt. “Además de demostrar que era técnicamente posible, teníamos que demostrar la rentabilidad para tener la posibilidad de una producción comercial.”

Para Zero-V, sin embargo, el equipo tuvo que encontrar una manera de colocar los pesados tanques de hidrógeno a bordo dejando espacio para 18 científicos, 11 miembros de la tripulación y tres laboratorios de investigación. Parte de la solución fue confiar en un diseño de “trimarán” con tres cascos paralelos. El proyecto fue examinado por DNV GL y el Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos. Ambos organismos reguladores llegaron a la misma conclusión: no hay problemas técnicos con su diseño. El siguiente paso para el equipo es encontrar financiación. En comparación con los buques de investigación de gasóleo, los buques de investigación de hidrógeno tienen un coste de producción similar, pero un 7% más de costes operativos y de mantenimiento.

 

 

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