Los genes de tu chocolate: La domesticación del cacao habría comenzado hace 3,600 años

Los investigadores que analizan los genomas de los árboles de cacao cultivados han rastreado su origen hasta un “evento único de domesticación” hace unos 3,600 años. El descubrimiento abre un nuevo frente en una larga discusión sobre cuándo y dónde los humanos comenzaron a cultivar la fuente del popular y amado chocolate.

“Esta evidencia aumenta nuestra comprensión de cómo los humanos se movieron y establecieron en Estados Unidos”, dijo Omar Cornejo, genetista de poblaciones de la Universidad Estatal de Washington (WSU, por sus siglas en inglés) y autor principal del estudio publicado en Communications Biology, una revista de acceso abierto de los editores de Nature. “Es importante en sí mismo porque nos da un marco de tiempo para hacer preguntas que quizás sean más complicadas: ¿Cuánto tiempo tomó hacer un buen cacao? ¿Qué tan fuerte fue el proceso de domesticación? ¿Cuántas plantas fueron necesarias para domesticar un árbol?”

El estudio, en el que participaron 18 científicos de 11 instituciones, también encontró que la domesticación del cacao terminó por seleccionar el sabor, la resistencia a enfermedades y la estimulante teobromina (un alcaloide estimulante del cacao). Sin embargo, esto tuvo el costo de retener genes que redujeron los rendimientos de los cultivos.

Los investigadores secuenciaron el genoma del cacao (Theobroma cacao) en 2010. Eso expuso a lo que Cornejo se refiere como un arquetipo del genoma del cacao, mientras que en el presente estudio, mediante la secuenciación de 200 plantas, se analiza las variaciones en el genoma que pueden revelar la historia evolutiva de la planta.

Los investigadores observaron al “príncipe de los cacaos”, el criollo: raro, sabroso y el primero en domesticarse. Descubrieron que se domesticó en América Central hace 3600 años, pero se originó en la cuenca del Amazonas, cerca de la frontera actual del sur de Colombia y el norte de Ecuador, a partir de un germoplasma antiguo conocido como Curaray. Es probable que fuese introducido en Centroamérica por los comerciantes, dijo Cornejo.

La población de árboles en ese momento consistía de entre 437 y 2,674 árboles individuales, y muy probablemente alrededor de 738 árboles. El momento de la domesticación hace 3,600 años, con márgenes de 2,481 y 10,903 años, es consistente con los rastros de teobromina encontrados en la cerámica olmeca y los análisis a gran escala del ADN humano antiguo y moderno que ubicaron a la colonización de las Américas hace aproximadamente 13,000 años.

Los investigadores también vieron apoyo a la hipótesis de que la domesticación conlleva un costo, ya que los cultivadores, al elegir plantas con características deseables, pueden finalmente hacer que las plantas acumulen genes contraproducentes (“mutaciones perjudiciales”), lo que las hace menos adecuadas.

Las perspectivas del estudio podrían ayudar a identificar los genes detrás de características específicas que los mejoradores de plantas pueden enfatizar, incluido el rendimiento agrícola.

“Lo que nos gustaría tener es una forma de combinar plantas de poblaciones con alta productividad, como Iquitos, con plantas provenientes del criollo, mientas se conservan todas estas características deseables que hacen que el cacao criollo sea el mejor del mundo”, dijo Cornejo.

Cornejo trabajó en el estudio tanto en WSU, donde usó el poder computacional de alto rendimiento del Centro de Informática de Investigación Institucional para los análisis, como en la Universidad de Stanford, donde trabajó como post-doctorado en el laboratorio de Carlos Bustamante, co-autor del estudio, donde se realizó la secuenciación de los datos. Los fondos para la investigación provinieron de Mars, Incorporated, que realizó un gran esfuerzo para secuenciar y estudiar el genoma del cacao.