La agricultura de regadío reduce las temperaturas

 

 

Un estudio publicado en la revista Global Change Biology ha descubierto que la agricultura de regadío tiene la capacidad de enfriar significativamente el clima local en comparación con las granjas de secano y los bosques de alrededor. Un hecho que, de acuerdo con la investigación, “puede enmascarar el cambio climático a escala regional”.

 

Según la investigación, el riego de los cultivos ha permitido reducir las temperaturas máximas de 1,8 hasta 5,4 grados Celsius de media. Mientras, las temperaturas mínimas se han reducido hasta 7,2 grados Celsius en comparación con las zonas de secano de alrededor.

 

“La agricultura de regadío disminuyó las temperaturas máximas y aumentó las temperaturas mínimas, reduciendo así además el rango de temperatura diurna (DTR) en un promedio de 3°C”, ha añadido el informe.

 

 


"El regadío disminuyó las temperaturas máximas y aumentó las temperaturas mínimas,

reduciendo así el rango de temperatura diurna (DTR) en un promedio de 3°C."

 

 

 

Por un lado, este fenómeno se debe, según han indicado los expertos, a que el agua utilizada en el riego se enfría a través de las hojas de los cultivos, aumentando el contenido de agua en el aire y enfriando a su vez la atmósfera. Un efecto similar al que provocan las personas cuando sudan.

 

Por el otro, ocurre debido a que los suelos húmedos, al ser más oscuros, ayudan a absorber más luz, lo que les permite calentar la atmósfera por la noche.

 

Para Mallika Nocco, autora de la investigación y que recientemente completó su doctorado en el Instituto Nelson para Estudios Ambientales de la Universidad de Wisconsin-Madison, las consecuencias de estos cambios se han visto reflejadas en el crecimiento de las plantas, la presión de las plagas e, incluso, en la salud humana.

 

Sin embargo, el resultado más significativo ha tenido que ver, según la experta, con que el efecto de enfriamiento puede mitigar o maquillar los efectos del cambio climático en esas zonas. “Estamos descubriendo que los pronósticos meteorológicos pueden ser incorrectos si no toman en cuenta estos usos de la tierra”, ha aclarado Mallika Nocco.

 

 

La metodología para estudiar las zonas de regadío

 

Para poder llegar a estas conclusiones, el equipo de Mallika Nocco instaló 28 sensores de temperatura y humedad en un transecto de aproximadamente 60 kilómetros en los que se combinaron plantaciones de regadío y de secano, como los bosques de pino. Además. analizaron esa zona durante 32 meses, desde principios de 2014 hasta el verano de 2016.

 

Cada uno de los 28 sensores se ajustó a niveles de irrigación cercanos a través de una base de datos regional de extracción de pozos administrada por Smail, del Departamento de Recursos Naturales.

 

Según la experta, este es el primer estudio en vincular definitivamente el riego en el medio oeste de los Estados Unidos con un clima regional alterado. Además, los resultados “podrían mejorar los pronósticos del clima y ayudar a los agricultores a planificar mejor y, según esperan los investigadores, preparar mejor las áreas agrícolas para hacer frente al calentamiento del clima cuando el efecto de riego se agote”, añade.

 

“El riego es un uso de la tierra con efectos sobre el clima en el medio oeste de los EEUU y debemos tenerlo en cuenta en nuestros modelos climáticos”, concluye.

 

 

 

Fuente: https://www.elagoradiario.com