AGRICULTURA

Producir sin suelo: la hidroponía marca el horizonte de la horticultura

Todavía le falta más vuelo pero esta actividad se viene imponiendo lentamente en la Argentina por sus beneficios ambientales, económicos y sociales.

Si bien todavía es incipiente la superficie, la hidroponia en Argentina se viene fortaleciendo en los últimos años en la Argentina por sus características ambientales, sociales y económicas (triple impacto). “La hidroponía se trata básicamente en producir cultivos sin suelo en el cual es sustituido por algún recurso construido por el hombre”, definió Mariano Winograd, reconocido especialista en frutihorticultura. En este sentido, al no haber suelo natural, prosiguió, se debe sustituir por algún recurso tecnológico, que puede ser un sustrato, compost orgánico, o bandeja flotando en agua o agua circulante.

En Argentina hay bajo cubierta 10.000 hectáreas de las cuales 10 hectáreas son de hidroponía bajo agua y 30 hectáreas en sustrato. Mientras que en Brasil hay 26.000 hectáreas de cultivos bajo cubierta y 6.000 son de hidroponia. “Esta diferencia es porque en Argentina no hay moneda, no hay créditos ni tampoco continuidad política”, explicó.

La inversión para armar un proyecto de estas cualidades varía entre 5 a 100 dólares por metro cuadrado. “Córdoba, Jujuy y Mendoza se dieron los primeros desarrollos hidropónicos pero ahora se expandió todos lados”, informó Winograd, agregando que las hortalizas de hoja son las que más se producen bajo este sistema: lechuga, espinaca, rúcula, albahaca y luego hay incipientes trabajos en tomates y frutillas.

“Hace algunos años Héctor Huergo (Responsable de Contenidos Hub Rural Grupo Clarín) me dijo que en Silicon Valley las actividades que más generaban interés por inversores e investigadores era la agricultura de precisión y los cultivos sin suelo”, describió el experto trayendo a colación la visión sobre lo que se venía en el mundo y en la Argentina.

Casos productivos. Donald MacGillivray y su socio Gustavo Marcos son productores de hortalizas de hace más de 25 años a campo abierto, produciendo tanto en Santa Fe, Mendoza y Buenos Aires, y ante las dificultades de cumplir con los distintos clientes, decidieron arrimarse hacia el centro de consumo, como es Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), para anular los efectos que provoca la distancia. “El objetivo era entregar un producto más fresco”, recordó MacGillivray, presidente de Aquafloat, propietaria de la marca Vequa.

El proyecto comenzó a tomar forma en 2015 cuando visitaron diferentes firmas en Holanda y Canadá. Luego, en 2016 decidieron avanzar con el emprendimiento cuando observaron en Chile instalaciones que se adecuaban más a la Argentina.

Así, con la ayuda de varios inversionistas (11 en total) pusieron en marcha la iniciativa en 2018 en la localidad bonaerense de General Rodriguez. La particularidad de la empresa es que comercializa sus productos con las 5 cadenas más importantes del país (Jumbo, Walmart, Carrefour, Coto y Disco). Y ahora buscan expandirse el segmento verdulerías, pymes y dietéticas.

En un principio se enfocaron en la producción de todos los tipos de lechuga y posteriormente agregaron al sistema productivo rúcula, espinaca, albahaca y kale.

El invernáculo tiene 15.000 metros cuadrados que alberga el sistema flotante en la cual las plantas flotan sobre bandejas de distinta calidad (telgopor y ahora incorporarán material distinto polifan). En la cubierta tienen distribuidos 20 piletas de 93 x 6 metros con bandejas de 1 x 0,60 metros que flotan en aproximadamente 20 cm de agua. Sobre esa superficie, que tiene nutrientes, los cultivos transcurren una menor cantidad de tiempo que a cielo abierto.

Por ejemplo, el ciclo de producción de la lechuga en bastante menor al de cielo abierto. El ciclo en verano varía entre 55 a 60 días y en invierno prácticamente de 95 a 110 días desde la siembra a la cosecha de una lechuga. “La cosecha se realiza dentro del galpón con operarios que trabajan en una forma más cómoda que a campo y esa producción se coloca envases y se despachan al día siguiente”, indicó.

La principal ventaja de este sistema, indicó, es que adecuando los diferentes materiales genéticos se puede tener producción todo el año y sin tener que rotar el suelo. “Cosechás y sembrás al mismo día”, destacó. “Lográs hacer más vueltas”, agregó utilizando un vocabulario bien específico del sector.

Haciendo referencia a este último punto, amplió a que se siembra 3 días a la semana y se trasplanta y cosecha todos los días de la semana (excepto el domingo).

Además, entre otros de los beneficios, es que el consumo de agua es menor del 10% de lo que sería el riego artificial en un campo a cielo abierto.

Una de los puntos donde deben hacer foco es la presencia de oxígeno en el agua. que es lo que limita el desarrollo de la planta. “Apenas hay variación por umbrales mínimos de oxígeno hay problemas que se magnifican en 24 hs. Es súper intenso, todos los días tenés una noticia nueva que te pueda alegrar o asustar”, graficó.

“Nutrient Film Technique” (NFT) es un sistema de flujo laminar que va en caños y una bomba envía una cantidad controlada de solución nutritiva (agua con nutrientes) donde la hace circular por donde están las plantas.

“Nutrient Film Technique” (NFT) es un sistema de flujo laminar que va en caños y una bomba envía una cantidad controlada de solución nutritiva (agua con nutrientes) donde la hace circular por donde están las plantas.

Entre los desafíos a futuro, dijo que hay que expandir el consumo de cultivos hidropónicos en fresco porque todavía no lo han capitalizado 100%. “Las 5 cadenas nos piden cada vez un poco más, pero el crecimiento ha sido lento. El 2020 fue difícil para todos y en este contexto hemos podido crecer en volumen”, analizó agregando que en dos de las cadenas al que comercializan incorporaron exhibidores con la propia mercadería para diferenciarse de la del resto.

Otro caso es el de la empresa tucumana King Berry, que se especializa desde hace 15 años en la producción y exportación de arándanos frescos y congelados. Pero en el último tiempo fue incorporando otras producciones. Una de ellas es la de cultivos hidropónicos hace dos años para quitarle “volatilidad” al negocio de arándanos ya que es estacional.

“Buscamos otro negocio de liquidez más organizada para complementar la parte productiva”, dijo Francisco Estrada, quien es uno de los socios fundadores de la empresa junto a Pablo Ballazini. “Dentro del cocktail de la empresa incorporamos cultivos de triple impacto que tengan sustentabilidad ambiental, que tengan en cuenta el impacto positivo social y que sume desde lo económico. Y la horticultura hidropónica es un reflejo de esto”, explicó.

La incursión de la empresa fue en 2019 con las primeras investigaciones tanto en el mercado local como internacional. Luego, se capacitaron en Perú y Argentina y largaron con una nave diseñada por ellos mismos.

Actualmente, tienen 5 invernáculos que suman 1.500 metros cuadrados más otro experimental construido íntegramente con cañas de bambú de 200 metros cuadrados. Apuntan a seguir creciendo con naves hechas por cañas de bambú para continuar con la impronta sustentable y bajar la inversión inicial.

Desde sus inicios, hicieron infinidad de cultivos en la etapa de formación: lechuga, acelga, espinaca, albahaca, rúcula, kale. tomate, tomate cherry, frutillas y berros. Y ahora se concentraron en los tipos de lechugas con genética holandesa de última generación, espinaca y rúcula.

El sistema que utiliza la empresa es “Nutrient Film Technique” (NFT), un sistema de flujo laminar que va en caños y una bomba envía una cantidad controlada de solución nutritiva (agua con nutrientes) donde la hace circular por donde están las plantas.

Esta solución nutritiva se formula a partir de la necesidad de la planta y de lo que contiene el agua. Por lo que completan lo que falta para los requerimientos ideales de la planta.

“Es hiper eficiente. Hay cero carencias nutricionales en el cultivo por eso crece tan rápido y sin estrés nutricional”, dijo. “Como recircula el agua, el aprovechamiento es al máximo. No se desperdicia un gramo de fertilizante por lo que no contamina napas ni suelos”, agregó dando cuentas de un punto más sobre el objetivo de bajar el impacto ambiental.

Según explicó, el crecimiento de la planta es más rápido porque no le falta ningún nutriente. Está bajo un invernáculo que le da la temperatura ideal para su crecimiento. “Uno cosecha y planta en el mismo día. En la misma superficie hacen entre 10 a 11 ciclos anuales”, apuntó.

Estrada sostuvo que en el sitio de producción tienen dos etapas. La primera consta de 30 días donde hacen la plantación en bandeja de las plantas de 200 unidades (celdas de 2x2 cm) donde ponen la semillas en sustratos orgánicos en base a turba. Luego a la planta se la traslada a camas de alta densidad para pasar la primera etapa de crecimiento ya que al ser plantas chicas pueden estar en un lugar súper denso y ocupar poca superficie. Y luego se las pasa a las camas finales para que completen el crecimiento final que dura entre 15 a 30 días, dependiendo el momento del año, y vayan al mercado.

Sobre este último punto, indicó que a la verdura la comercializan con un socio estratégico que tienen en el mercado central de Tucuman que distribuye a las pequeñas verdulerías y luego venden a verdulerías más grandes de forma directa. Y ahora, empezaron a distribuir en restaurantes ya que ven el producto completamente distinto al convencional. “Es otro el sabor, la textura, son plantas con genética especial y duran más”, dijo.

“Por ejemplo, la lechuga es más cara pero la diferencia es que una lechuga hidropónica bien tratada no se desperdicia ni una hoja mientras que en una la lechuga convencional tiene un desperdicio muy importante, por lo que teniendo en cuenta esto, la diferencia no es tan grande”, explicó. “De todos modos, estos productos se venden por unidad y no por kilo”, agregó.

 

 

 

Fuente: https://www.clarin.com/

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