BIOTECNOLOGÍA

China publica nuevas reglas para permitir los cultivos editados genéticamente e impulsar la seguridad alimentaria

El nuevo reglamento de Beijing estipula que una vez que las plantas editadas genéticamente hayan completado las pruebas piloto, se puede solicitar un certificado de producción, saltándose las largas pruebas de campo requeridas para la aprobación de una planta transgénica convencional.

China ha publicado reglas de ensayos para la aprobación de plantas editadas genéticamente, allanando el camino para mejoras más rápidas en los cultivos, ya que busca reforzar su seguridad alimentaria.

La comunidad científica considera que la edición de genes, o alterar los genes de una planta para cambiar o mejorar su rendimiento, es menos riesgosa que modificarlos genéticamente, lo que implica transferir un gen distinto [de otra especie, o transgenia].

Las nuevas directrices, publicadas por el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales el lunes por la noche, se producen en medio de una serie de medidas destinadas a reformar la industria de semillas de China, vista como un eslabón débil en los esfuerzos para garantizar que pueda alimentar a la población más grande del mundo.

Beijing también aprobó recientemente nuevas regulaciones que establecen un camino claro para la aprobación de cultivos genéticamente modificados (GM o transgénicos).

Pero si bien ha deliberado durante años si permitir la siembra de cultivos transgénicos para alimentar a su gente y al ganado, está por delante de algunas naciones al delinear procedimientos claros y relativamente rápidos para cultivos editados genéticamente.

«Dada la fuerte inversión del gobierno chino en la edición del genoma, esperamos el lanzamiento de una política relativamente abierta en los próximos años», escribió Rabobank en un informe de diciembre.

Los institutos de investigación de China ya han publicado más investigaciones sobre cultivos editados genéticamente orientados al mercado que cualquier otro país, agregó.

La precisión de la tecnología la hace más rápida que el mejoramiento convencional o la modificación genética [por transgenia], y también reduce el costo.

La regulación también es menos engorrosa en algunos países, como Estados Unidos, aunque la Unión Europea todavía está revisando cómo regular la tecnología.

«Esto realmente abre la puerta al mejoramiento de plantas. Es una oportunidad infinita para mejorar los cultivos de manera más precisa y mucho más eficiente», dijo Han Gengchen, presidente de la compañía de semillas Origin Agritech.

El borrador de las reglas estipula que una vez que las plantas editadas genéticamente hayan completado las pruebas piloto, se puede solicitar un certificado de producción, saltándose las largas pruebas de campo requeridas para la aprobación de una planta transgénica.

Eso significa que podría llevar solo uno o dos años obtener la aprobación para una planta editada genéticamente, dijo Han, en comparación con alrededor de seis años para las transgénicas.

No está claro cuántas empresas o institutos están listos para solicitar la aprobación de productos editados.

Investigadores chinos han utilizado la edición de genes para crear semillas de lechuga ricas en vitamina C y arroz resistente a herbicidas, según un informe del Global Times.

El liderazgo de China dijo a fines de 2020 que el país necesitaba usar la ciencia y la tecnología para un «cambio» urgente de su industria de semillas, que ha luchado durante mucho tiempo con un exceso de capacidad y poca innovación.

China importa una parte significativa de sus semillas de hortalizas y quiere reducir su dependencia de la reproducción en el extranjero.

 

 

 

Fuente: https://www.chilebio.cl/

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