AGRICULTURA

Goldman Sachs apuesta a la agricultura de precisión en China

El banco estadounidense afirma que la producción de la República Popular se está volcando al uso de semillas transgénicas y otras tecnologías que permiten reducir costos.

China tiene 18% de la población mundial y dispone de solo 9% de la tierra fértil del mundo para alimentarla. Señala Goldman Sachs en su informe sobre la agricultura china 2022 que, debido a que la República Popular aumenta sistemáticamente las importaciones agroalimentarias en los últimos 30 años (granos y proteínas animales en primer lugar), ascienden a 71 millones de hectáreas las tierras fértiles utilizadas en el mundo para satisfacer la demanda doméstica china, lo que pueden llegar a 90 millones de hectáreas en los próximos 10 años.

El principal desafío de largo plazo del agro chino lo constituyen los límites de la superficie fértil utilizable tanto internamente como en el exterior.

A esto hay que sumarle su bajo nivel de productividad, y en general la débil eficiencia en el uso de los recursos.

Así, por ejemplo, la producción de maíz por hectárea de la República Popular es 40% de la norteamericana, y le exige entre 6% y 26% más granos para producir un kilogramo de carne de cerdo o aviaria.

También señala que el costo de la producción de granos en China era semejante al de EE. UU y Brasil en 2007, y que ahora se ha duplicado, como consecuencia de los menores rendimientos, el mayor uso de pesticidas y herbicidas, y la drástica disminución de la fuerza de trabajo, sumada al alza del precio de la tierra.

Al mismo tiempo, el gran Banco estadounidense reconoce que la producción agroalimentaria de la República Popular ha experimentado un giro estratégico de envergadura en los últimos 10 años, y se ha alejado irreversiblemente de la estrategia fundada en el uso intensivo de todos los insumos de la producción, cuya característica es que exige cada vez más inversión, al tiempo que obtiene menores rendimientos.

Advierte Goldman Sachs que el agro chino ha colocado el énfasis en los últimos 10 años en la agricultura de precisión y en el uso intensivo de las semillas híbridas de alta calidad.

Estima que las ganancias de eficiencia pueden reducir hasta 80% las importaciones agroalimentarias de la República Popular en los próximos 10 años, revirtiendo la tendencia de las ultimas 3 décadas.

Goldman Sachs advierte que la generalización de las semillas GM (genéticamente modificada) en China provocan una mejora inmediata de 10% o más en el rendimiento del maíz, y de 5% en la soja; y que en el largo plazo (10/15 años) puede experimentar una mejora de su potencial productivo entre 30% y 60% de los niveles actuales.

Todo esto ocurriría con una aceleración de la tendencia a la consolidación (concentración) de una actividad tradicionalmente fragmentada en pequeñas unidades productivas.

El cálculo de la entidad de Wall Street es que la capacidad de producción de proteínas animales en la Republica Popular –que es la primera del mundo con 225 millones de toneladas de carnes en 2021-, se adquiere en los próximos 10 años los niveles de eficiencia de la producción norteamericana, implicaría una reducción de 60 millones de toneladas de granos, equivalente a 5% /12% de su demanda granaría doméstica.

En este aspecto, la clave reside en la vacunación masiva y preventiva de su población animal, así como la mejora sistemática de la nutrición, y el refinamiento continuo de sus pautas de crianza; y en todos los casos lo decisivo es disminuir el uso de antibióticos de origen químico, y suplantarlos con nuevas variantes de tipo biológico.

En términos estratégicos, la agricultura de precisión es la gran apuesta trasformadora del agro chino. Por eso la aplicación sistemática del nuevo sistema muestra ya recortes de 25% o más en los costos de producción, y un porcentaje similar en la reducción del uso de insumos.

La irrigación es un aspecto central de la agricultura de precisión; y el promedio nacional de “estrés” hídrico era 18% en 2019, pero treparía a 40% / 60% en las regiones del Norte y el Noreste; y la utilización de las técnicas más avanzadas de irrigación, tanto de EE. UU como de Israel, pueden reducir el consumo de agua en 32% / 36% del total.

El consejo de estado prevé desarrollar tierras irrigadas de alta calidad en 73 millones de hectáreas (de los 120 millones de hectáreas destinadas a la agricultura) en 2030.

El estudio de Goldman Sachs se funda en una comparación constante con la agricultura norteamericana, la primera del mundo; y agrega un dato extremadamente valioso desde el punto de vista estratégico que señala que la agricultura de precisión alcanzó en EE. UU a U$S 57.000 millones en 2021, en tanto que en China llego a U$S 7.200 millones en igual periodo.

Fuente: https://www.clarin.com/

¿Querés publicitar?